viernes, 17 de junio de 2011

Carlos Antonio López

 
   Nació en el barrio Manorá, Asunción, el 4 de noviembre de 1790. Forzado por sus padres cursó sus estudios de filosofía y teología en el "Real Seminario de San Carlos" de dicha ciudad, pero luego abandonó dicha carrera para estudiar derecho. Tras doctorarse en jurisprudencia, fue catedrático de dicha institución. Por causa de las hostiles relaciones con su tío, y en aquella época, dictador, José Gaspar Rodríguez de Francia, fue forzado a mantenerse oculto por varios años. Adquirió, de todas formas, tan profundo conocimiento de ley y asuntos gubernamentales que, a la muerte de Francia en 1840, luego del breve gobierno de la junta provisoria que dirigió el país entre 1840 y 1841, fue elegido cónsul junto con el Teniente Mariano Roque Alonso, puesto en el que se desempeñó entre 1841 y 1844.

Promulgada la Ley de la Administración Política de 1844 (considerada como una Constitución por algunos), el 14 de marzo de ese año, reunido el Congreso, se dio por terminado el gobierno Consular y se decidió elegir un Presidente siendo elegido Don Carlos Antonio López primer Presidente Constitucional de la República por el período 1844-1854. Al término de dicho periodo, fue reelegido dos veces, una por tres (1854-1857) y otra por diez años (1857-1867), no pudiendo completarse esta tercera etapa de su presidencia por su fallecimiento, el 10 de septiembre de 1862. Aunque nominalmente era un presidente actuando bajo una constitución republicana, gobernó despóticamente. Su gobierno fue en general dirigido con sabia energía al desarrollo de los recursos materiales, dotó al país de una nueva constitución y un ejército moderno.

Entre los más importantes aportes de su gestión se pueden citar:
  • El primer tramo del Ferrocarril Nacional.
  • La creación de la Flota Nacional.
  • Las fundiciones de Hierro de Ybycuí.
  • El desarrollo del Arsenal.
  • El incremento de la producción y el comercio. Se firmaron tratados comerciales con Francia, Estados Unidos y el Reino Unido.
  • La creación de más de 300 escuelas, declarándose la enseñanza gratuita y obligatoria.
  • La creación del Himno Nacional.
  • La reforma de la agricultura.
  • La concesión de la ciudadanía a los indígenas.
  • La fundación del periódico "El Paraguayo Independiente"
  • La reorganización completa de la Administración pública, con un mayor presupuesto.
  • La instalación de imprentas.
  • El resurgimiento de la vida social.
  • El afianzamiento de las fronteras paraguayas, así como el reconocimiento de su independencia por parte de muchos países.
El celo que guardaba a los acercamientos extranjeros varias veces lo envolvieron en disputas diplomáticas con Brasil, Inglaterra, y Estados Unidos, que muchas veces lo llevaron al borde de la guerra, pero cada vez que esto sucedía se redimía por medio de audaces evasiones.
A su muerte, dejó el camino marcado para que su primogénito hijo Francisco Solano López (1826-1870), a quien anteriormente había confiado cargos de responsabilidad, lo sucediera en la presidencia del país.


Imagen del primer Ferrocarril Nacional.



                                                            

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